miércoles, 18 de enero de 2017

Cada día despierto más pronto.
Abro los ojos.El silencio roto
por el sonido del mar.
Rebusco en mi mente la razón
y es el corazón quien responde.
"Hoy será diferente-me dice-Hoy comenzará a brillar la cordura,
¡al fin!
La luz de los inocentes sobrepasará  la del sol.
El sentido común será el más común de los sentidos.
La fecha del fin de los conflictos será hoy.
Mi impotencia y la de muchos dejará de existir.
Esta nieve que cubre la tierra licuará y limpiará.
¡Hoy comerá todo el mundo!¡Beberá agua limpia!
¡Hoy es el día en que la sonrisa será continua,
infinita!"
Suena la alarma del móvil.Me levanto.Me preparo ilusionada y, expectante,
subo al coche camino del trabajo.Sonrío.
Entonces,enciendo la radio.

domingo, 15 de enero de 2017

Sentires

  De nuevo la casa se queda vacía.Las risas volverán a ser los iconos del wsp de los móviles o las imágenes distorsionadas con audios insufribles del skype en el portátil.De nuevo el sentimiento escondido,disimulado,.. De miedo a lo que pueda pasar,como si cuando están aquí no pasara nada...Es el miedo a lo desconocido, a la distancia.El miedo a quedar solos en medio de una soledad cada vez más sola que se niega a abandonarnos.
 Vuelven las emociones encontradas: " tienen que irse,no queremos que lo hagan"...
 Hemos pasado ya casi más tiempo sin ellos que con ellos.
Ahora mismo cae una lluvia tenaz pero tranquila.Ya veo aparecer por entre sus gotas las "alegres navidades"..."Solo hasta el veinticinco" "Yo llego el veintinueve".."Yo no sé si podré ir..."
Y nosotros nos quedamos con cara de póquer,Los cinco juntos,¿cuándo otra vez?
Menos mal que el amor que nos une está diluido  en nuestra sangre,Nos da vida y  nos alienta en una espera placentera a la vez que inquieta.
...¡ Y  ya se termina  de nuevo ! Ya han marchado dos. Otra lo hará en tres días. Y vuelta el miedo y la ilusión.Y el skype, el whats app,el teléfono,..
 El consuelo es que somos tantos los padres que ven marchar a sus hijos en busca de lo que aquí se les niega,que no me quejo.Encima,quizás no todos tienen los artilugios tecnológicos de comunicación...Pero la gran mayoría,tanto los que podemos acceder a ellos como los que no,tenemos lo más importante; el amor y el orgullo por su valentía al enfrentarse a mundos,idiomas,tradiciones y creencias distintas,las cuales,al final,les enriquecen humanamente,que es lo que prevalece.
El amor lo tendrán siempre.
¡Siempre!

               


martes, 18 de octubre de 2016

Maraña

El olor a sal que asciende desde las olas que hoy son suaves susurros,
envuelven mis instantes de silencios y adereza el alimento necesario para volver a crear.
Exploro entre la maraña de ideas,sentimientos,penas y alegrías que conforman mi mente.
No me siento con la suficiente habilidad o destreza para deshacer tal fiesta.Con infinita paciencia comienzo,desde no sé qué parte de mi,a tirar de un hilo.Tenso y a la vez fino...casi transparente...No logro ver su color exacto... ¿ Alegría?...¿Pena?...¿Ternura?...Sigo tirando.Despacio,no sea se rompa....Sigue siendo transparente...Como el hielo.Lo miro detenidamente y me sumerjo en el frío intenso de sus afiladas estrías...Me cortan lacerantes las que reflejan la ira,el desprecio y la ignorancia y,en un intento de suavizar sus ataques,balanceo ese hilo,lo aflojo sin soltarlo y me siento atacada por gotas duras,grandes,pequeñas...Sin dejarme la mínima tregua para refugiar mi alma,mi mente recibe el centro del hilo.El más intenso y doloroso: es el odio,la miseria,la conciencia...Me asusto porque acabo de encontrar el final...Porque se ha depositado en mí.Miles de diminutas y transparentes gotitas invaden mi rostro mientras observo la logitud del hilo....
Con mucho cuidado,ato su extremo a mi alma.Cierro de nuevo mis ojos y busco entre la maraña.Esta vez tacto uno fuerte.Los abro despacio.Es verde.
   
   

domingo, 26 de junio de 2016

Implacable

  La invisible le  decía que corriera más aun...Que le ganara más metros al tiempo y a su destino,que así olvidaría y todo volvería a ser igual que cuando era niño y corría tras los pájaros en un intento de volar,lanzando sus manos al aire queriendo alcanzarlos, sabiendo que no lo lograría jamás y, en el fondo sin querer hacerlo...
 Que corriera más y más.Que en tan alocada carrera, la sensación de angustia infinita se quedaría en cada pisada del camino;pisada pisoteada y enterrada para siempre jamás,como cuando era un adolescente curioso,feliz e inconformista y obviaba los consejos de los mayores,los amores imposibles y aquellos granos odiosos,vergonzosos...¡¡Corre,corre!! ¡Libera tu espíritu!¡Rompe la barrera del negro frente al azul!
 Lo intentaba y su mente se desbocaba y su alma se desbocaba y su corazón se estriaba,estriaba,,,y nunca se detenía...Y escuchaba las palabras de ánimo de su presente sobre el futuro que se le presentaba azul,azul...
 Toda su juventud corriendo tras un futuro que,tarde o temprano llegaría a un negro fin,¡¡por fin!!

domingo, 20 de septiembre de 2015

Otro tipo de liberación

  Los ojos cerrados le pesaban demasiado,pero sabía que abrirlos sería peor.No quería.Tenía miedo de que su mirada volviera a posarse en la  que, sonriente,le observaría a su vez desde la foto que descansaba en la mesilla de noche,enmarcada por una romántica cinta de color malva...
  ¡ Rómpela ! ¡ Tírala !
  Sin mirar, alarga la mano. Sigue sin abrir los ojos. Es fácil...Solo que no puede hacerlo.Sin darse cuenta, guiado por la horrible sensación dolorosa que le retuerce algo por dentro,comienza a acariciar primero el borde.Más adentro, el frío cristal,deteniéndose donde supone que está su boca...Esa boca que tantas veces le hablaba de sus indecisiones. La misma que luego le prometía tantas y tantas futuras vivencias maravillosas. La misma que emitía el sonido de los cascabeles más escandalosos y más alegres...
 Sigue su mano subiendo, deteniéndose en su pelo. En sus ojos, que acaricia sin mirar. Intentar hacerlo sería reconocer su ausencia... y a la vez su culpa.
¿Por qué dejó que se marchara? ¿Que importaban sus silencios? ¿Qué riesgo corría callando?
Ahora ya no podía hacer nada.¡Nada!
 No podrá destruir la foto.Aunque lo hiciera,sabe que en un rincón preferente de su alma estará su imagen y que surgirá para recordar su infantil actuación.¡Su maldito orgullo siempre haciendo de las suyas!
  Entonces comenzó un proceso extraño. Sintió una fuerza subir desde los abismos más ignotos de su cuerpo que, deteniéndose en sus manos,descargaban todo su peso en el cristal...incontrolable...destructor...No se podía detener y apagar el fuego que le abrasaba por dentro...La fuerza hacía su papel de forma ciega y firme...Le ahogaba al mismo tiempo que se dejaba llevar por esa marea de incomprensible dualidad: miedo de que no parara y deseo de que siguiera...Una oscuridad se acercaba y cercaba su mente...Unas punzadas de dolor infinitas como comparsas brillantes en esa noche suya,solo él...solo él...solo...s...

...Abrió por fin los ojos y,directamente miró la foto,con determinación...Solo que no vio unos ojos preciosos,ni una boca deseable,ni una melena...
   Sus manos estaban blancas,blancas...Apenas si veía algún dedo asomar tímidamente para hacerse notar...Oyó un suspiro,levantó la vista y, frente a él, los ojos de su vecino devolviendo una mirada donde se mezclaban el susto,la pena,la rabia,la esperanza...
  Volvió a mirar sus manos y se sintió bien...La oscuridad había dado paso a un amanecer soleado.
 - Chillabas y,como no abrías la puerta llamé al portero...Estabas sangrando...El cuadro está destrozado, la foto inservible...¡lo siento!
- No...No lo sientas.Ahora todo está en orden.¡Gracias!...Ahora todo comienza...


domingo, 17 de mayo de 2015

Salou



  Salou: Cuatro días.Mis alumnos vieron otras cosas...yo,solo vi y sentí y me llené y...¡ respiré!,...


     " Una línea costera larga,larga.Unos árboles frondosos,verdes. Altos unos,achaparrados otros:elegancia contra calidez. Una arena casi blanca,distinta a la de mis playas,separando agua de vegetación.Casas vetustas;apartamentos derruidos con jardines descuidados pero hermosos.
Así caminé durante horas llenando mi vista,mi alma,mi vida, de colores y de olores y de risas...

Aguas claras,cristalinas,frías pero acogedoras. Inmersiones constantes,placenteras,relajadas.Brazadas torpes y alegres;brazadas ágiles,fuertes,lentas,chapuceras,elegantes...
Así abracé al Mediterráneo.Así sentí su poderosa energía.
Soy de océano.Soy de isla.Soy de barrancos y de tierras yermas del sur.Y soy de península,de mar calmo y árboles en su borde.

¡Con tan poco y con tanto, me conformo!"

viernes, 20 de marzo de 2015

Seguir adelante

    !Otro sábado más¡ Con la mirada entre perdida y expectante,Rosa observaba la puerta. Allí estaban de nuevo.Esperando que abriera y saludara alegre, como si nada...Sí.Eran sus amigos. La querían y deseaban hacerle olvidar...o que todo siguiera igual. Lo uno y lo otro era imposible.
     El sonido estridente del portero electrónico la hace parpadear y volverse a la realidad.Da unos pasos lentos hacia el dichoso aparato y, agarrando temblorosa el interfono,sacando fuerzas de no sabe dónde,dice: " Hola.Ya bajo"
     Se vuelve a coger el bolso y la chaqueta. Entre el frío que hace y el que ella lleva dentro...Al inclinarse no puede ( ni quiere ) evitar echar una ojeada a la foto enmarcada como un cuadro que está ocupando la pared principal de la sala.Una pareja sobre un suelo de baldosas relucientes está bailando. Se miran.Unas miradas que destilan cariño, complicidad, armonía.
      " Mira que nos costó trabajo decidirnos Jose, ¿te acuerdas? Yo te insistía,tú no querías...Lo insinuabas tú, yo dudaba...Hasta que al fin, un día, subimos las elegantes escaleras del Gabinete, nos acercamos como dos críos, nerviosos y algo asustados por tal atrevimiento (¡ a nuestra edad, por Dios!)
      Pedimos los formularios, pusimos nuestros datos personales y, cogidos de la mano entramos en el salón...¿verdad que te acuerdas? ¡¡Nuestra primera clase de baile!!¡Cómo nos reímos!¡No sabíamos hacer nada!
         Volvimos. Primero una vez por semana. Luego dos. Luego fue una necesidad con la que disfrutábamos y solo vivíamos para nosotros ese momento único. Ese momento que nos unía cada día más y más...
       Volvimos hasta cuando tú convalecías de tu enfermedad y yo de mi angustia.
       Volvimos y bailamos. En cada giro un girón interior. Un desgarro en el alma. A la vez, un pensar y sentir que la esperanza aparecía en cada paso del un-dos-tres,un-dos-tres del vals...O de las cadencias sinuosas de un tango...o de la alegría contagiosa del cha-cha-chá...
             Me están esperando, Jose. Nuestros compañeros están esperando...Vamos a bailar...Al Gabinete...A nuestro salón...
           Tú me lo pediste cuando la música dejaba de sonar para los dos.Me hiciste prometer que seguiría...aun sin ti...¡Qué trabajo me cuesta,cariño! ¡Y qué bien lo hiciste escudándote en la presencia de tus hijos y estos amigos! Como no me pude negar antes,no me puedo negar ahora...Me esperan. Se turnan ellos dos para ser mis parejas,mientras sus mujeres aguardan a que se termine la pieza.Yo me dejo llevar. No sé hasta cuándo. Me resulta duro bailar sin ti. Me resulta incómodo ocupar a esta gente...¡pero no el agradecerles su compañía!.
            Hoy,como otras veces,volveré a sentir un vacío y un recuerdo dulce y amargo a la vez en cada giro,en cada paso,en cada lágrima que brote cuando observe tu mirada en mi mirada y..."
          ¡¡El portero de nuevo!! Rosa agarra el bolso,la chaqueta, (¡Qué frío hace,por Dios!!) Abre la puerta,sonríe y camina con la mirada al frente,el corazón en la boca. Se disculpa ante esas personas que ella sabe que la quieren y caminan juntos.Los seis. Jose también va con ellos.Con ella.Siempre bailará con ella.










In memoriam

lunes, 16 de febrero de 2015

La Búsqueda

Cuando quiso darse cuenta,el sendero se confundía con una maleza exhuberante que crecía por momentos a su alrededor.Inquieto,observaba cada hierbajo,cada arbusto, que de forma insistente,daban contra su cara,sus ojos...Algunos, espinosos, rasgaban  sus brazos desnudos.
El cielo,un buen rato antes tan maravillosamente azul brillante,estaba empezando a cambiar su color...Unas nubes ascendían en un bailoteo maravilloso prometiendo vida inminente...¡no en vano se habían vestido con sus mejores galas de la elegante  gama de los grises!.
   Ya bastante preocupado,comenzó a mirar más detenidamente a su alrededor...
  -"El camino estaba bordeando el precipicio...La primera casa del pueblo debía haber aparecido hace ya un buen rato...¿Cómo es que me he desviado tanto?".
     Decidió pararse y pensar.No lo hizo durante mucho tiempo.Rápidamente se dio la vuelta y comenzó a caminar en sentido contrario a su destino: 
  -"Cuando llegue al principio,me ubicaré y volveré de nuevo",pensó.
      En esos momentos, las nubes dejaron su sensual danza; se enfrentaron entre sí y descargaron todo su acumulo de agua sobre nuestro ya inquieto amigo,dejándolo en cuestión de segundos totalmente empapado. El cielo se oscureció de repente y el camino de vuelta se convirtió en un laberinto absurdo,en el cual no se podía ni guarecer de la dichosa lluvia,porque no había un solo árbol,arbusto,cueva que le sirviera para ello...¡si ni siquiera podía ver si había nada!.
       El callejón sin salida era por momentos más y más imposible.No quería llorar,pero notaba un sabor salado entrar en su boca de vez en cuando.
  -"¡¡Soy un hombre!!Esto no es llanto.No estoy llorando".
Apretando sus ojos y en un esfuerzo buscado desde no sabía dónde,el niño gritó:
  - "¡¡Mamá!!¡¡Socorro!!.

En ese mismo momento,una débil claridad llamó su atención desde el suelo.Caminó hacia ella y, acuclillándose ante unas flores blancas y brillantes por las gotas del rocío caído,leyó las elaboradas letras que flanqueaban la piedra lisa y fría...¡Por fin había llegado!.¡Allí estaba mamá!.
Con una mano,acarició las flores.Con la otra,restregó la lluvia salada de su cara.Con un suspiro leyó aquel nombre.Con una mirada abarcó el paisaje.Con una sonrisa tranquila, observó la nada.¡Había llegado!

jueves, 3 de julio de 2014

Necesidad y egoísmo

 Daba pena mirarla.La impotencia de no poder hacer nada por ella influía poderosamente en su ánimo,tan lleno de ganas y deseos de ayudar, pero tan falto de iniciativas para hacerlo.Por ello, también sentía pena de sí mismo.¿Quién está más necesitado? ¿La mujer? ¿Él?
 A nivel material,la pobre mujer que revolvía afanosa los cubos de basura y metía ilusionada los trozos de carne pasada de fecha,lechugas mustias y demás delicias en su viejo carro,se encontraba en peores condiciones que él, un oficinista venido a menos pero con un sueldo que,hasta la fecha, estaba "bien".Solo estaba él.No tenía familia. Nadie a quien darle explicaciones,cariños,caricias...el sueldo...
  ¿Por qué no se atrevía de una vez a bajar las escaleras, acercarse a ella y darle un poco de un dinero que pudiera facilitarle la existencia durante un tiempo.?
  Al fin ve que la mujer,algo encorvada,empuja el carro suavemente y comienza a alejarse.Al pasar bajo la ventana desde la que la observa,la oye canturrear una cancioncilla de moda mucho tiempo atrás.
" Encima...¿es feliz? - observa asombrado-¡Increíble!"
  Vuelve a mirar hacia la estrecha y oscura calle,ahora ya vacía.Tan vacía como él.Él, que ni siquiera puede cantar.
  Mañana.Quizás se atreva mañana,pero, en el fondo más profundo de sí mismo, sabe que no lo hará.La mujer podría no volver y entonces se encontraría solo de nuevo.
  Era un egoísta,sí.Mañana añadiría algo más a los cubos.

domingo, 11 de mayo de 2014

¡ A ver !

Las letras están enfadadas conmigo.O las ideas.Ambas.
Escribo y borro.Cierro el ordenador.Me enfado conmigo.Comienzo otro día,de nuevo, y de nuevo suprimo.Ideas que me gustan y que terminan alcanzando el olvido nada más nacer.Entonces,siento que debo frenar.Ser paciente y tranquilizar mis deseos.Meditar el por qué me angustia,así que, simplemente me dejo llevar.Llegará.Eso lo sé porque no es la primera vez que me pasa.Creo que,en el ínterin,cambiaré el aspecto del blog.¿Más primaveral, alegre,innovador?

martes, 28 de enero de 2014

La compañía

Cada vez que levantaba la mirada me encontraba con la misma figura de siempre que pendía de una madera finamente repujada y, al mismo tiempo, ajada por el paso de los años.Era un hombre con las manos y los pies atravesados por unos clavos ya oxidados y unas chorreras negras recorriendo hacia abajo un corto camino que finalizaba donde se encontraba con los dedos de los pies.La expresión de la cara era tétrica. Siempre me producía un pellizco en el pecho.Un miedo mezclado con pena y una carga de misterio que me erizaba indefectiblemente los pelillos de los brazos. No sabía quién era ni lo que representaba, encontrando increíblemente sádico el  que dicha figura tuviera que ser lo primero que vieran mis ojos nada más despertarme,aunque claro está que yo no sabía el significado de la palabra "sádico" pero más tarde sí lo supe y se la asigné así,sin más.
 Seguía quedándome en la misma cama de siempre,en la misma habitación de siempre y en la misma casa de siempre.¡Treinta y siete años y aún no despegaba!.No era exactamente mi casa;seguía siendo la de mis padres.Varias veces osé quitar aquella figura pero no me atrevía a tirarla.Por mucho que la escondiera,mi madre la localizaba y, sin decir nada,la colocaba de nuevo en el lugar de siempre y a otra cosa.Me cansé de hacerlo.Ya no me molestaba la figura en sí...Ya adolescente me enteré perfectamente de lo que representaba y a quién.Nunca fui creyente.No por nada.Era extraño porque mis padres lo eran y mucho...¡quizá por eso!Primero era miedo.Luego curiosidad.Después respeto.Más tarde incredulidad al tener que ver la dichosa figura,un rato sí,otro también...Ahora veía al compañero que me observaba y la pena se veía  en sus ojos cuando lo hacía..."¿Aun andas por aquí?- parecía preguntarme- ¿Tan mal andan las cosas por ahí afuera?"Sí.Eso pensaba yo que me decía el muerto de la figura...Ya hablaba con él.Mi vida,¡toda ella!: infancia,adolescencia y juventud,entre aquellas cuatro paredes y todos,absolutamente todos mis secretos compartidos con libros,algo de música,las voces de mis padres y la figura.En la mitad de mi edad madura,ya la siento mía.Ya su dolor es el mío.Sigo sin ser una persona creyente,pero sí que me he vuelto fiel.Ya no pienso en que esté puesta ahí para asustarme.Ya sé que no hace nada.Ya sé,¡claro que lo sé!, que es una cosa sin vida y que "sigue sin decirme nada que me atraviese el corazón y se haga un milagro en mi vida".Simplemente,ya solo está ahí...y la echaría de menos si dejara de estarlo.Los currículos que voy preparando en mi viejo ordenador van siendo acumulados en el escritorio,de forma que queden bajo la mirada del hombre de la figura...¿Qué me queda? Puede que con esta "amistad" impuesta y el cariño creado con los años,ocurriera un milagro y me aceptaran en algún trabajo con el que,¡al fin! pudiera acceder a otra habitación,a otra compañía,otra familia,¡la mía propia!...Lo más probable es que,seguramente,le pediría a mi madre la dichosa figura como única herencia.Me da la sensación de que  no podría vivir sin su mirada el resto de mis días.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

El Pacto

  Sentado ante su escritorio,miraba sin ver. Sus pensamientos navegaban en un mar embravecido sin esperanzas de cambiar a calmo. Observaba con sus ojos vacíos las cuartillas en blanco. ¡Quería plasmar en ellas tantas necesidades! Toda su vida deseaba trasladar desde su mente y vivencias al acogedor folio que, con infinita paciencia, esperaba la decisión final...Sabía que desde que empezara a escribir ya nada podría pararle. Le retenían dudas, miedos...El origen era su propia realidad. No iba a poder decir cosas como él quisiera porque temía que iban a apoderarse de su mente de forma alarmante tantas y tantas vivencias que prefería olvidar. " ¡Dios! ¡Tanto tiempo aplacadas y vuelven a aparecer! Mi mente es una fiera que lucha contra sí misma.¿Será esto la conciencia?"
 Los momentos de sosiego son pocos y este no es uno de ellos.
 De nuevo, como tantas y tantas veces desde hace un tiempo, da un fuerte puñetazo en su escritorio al tiempo que agarra las hojas que le esperaban pacientemente y las arruga de forma violenta. Una queja contra sí mismo es lo único que queda escrito en el aire y, de nuevo, el sufrimiento silencioso de un pacto con el diablo, hecho hace tanto tiempo y que ahora, al final de su vida de escritor famoso, resurge de los infiernos para cobrar los beneficios vergonzosos del mismo.
   Haciendo un esfuerzo extraordinario,se incorpora lentamente y se encamina hacia el lavabo.Sin elevar la mirada para no encontrarse frente a sí mismo ante el espejo, abre el grifo apretando su frialdad de acero, llena sus manos del frío líquido y cuando el agua empapa su cara, llora.
   Llora. El hombre pagado de sí mismo.El hombre adulado hasta la saciedad.El hombre, al fin y al cabo.
    Poco a poco,casi con miedo, va incorporándose hasta que una mirada triste,infinitamente triste,le observa. No es comprensiva.En el dolor de esa mirada hay dureza,Intransigencia.Preguntas...Preguntas sin respuestas.O con ellas,pero él mismo, dentro de su desazón, reconoce que las mismas no admiten excusas.
    Restañando con sus manos el agua que empapa su rostro,se encamina de nuevo a su escritorio. Pasea su vista por las cuartillas desordenadas,por el ordenador encendido y a la espera;el cenicero repleto y la cajetilla de cigarros casi vacía;la taza de cafés infinitos,amiga de tantas noches en vela...Y toma la decisión.La única que libera.
     Con la precisión de la experiencia avanza hacia la mesa y, tomando un bolígrafo cualquiera,escribe una fecha.Debajo,su nombre.En el centro,"PERDÓN".Y,más abajo,a la izquierda,FIN.Traza a modo de  rúbrica  una línea en descenso. Dice: "Mi última obra".
      Cuidadosamente coloca la hoja frente al ordenador y, sin volver la vista,se acerca decidido al amplio ventanal ,se encarama al borde y se dirige sonriente hacia la luz.
 

viernes, 1 de noviembre de 2013

El final ( Microrrelato presentado al concurso "Entre copas" de la revista "Cuentos desde el andén")

Mirándonos a los ojos, entrechocamos las copas. Brindamos por mil vivencias. Mil pasiones rojo sangre como el vino que  rozaba nuestros labios. Estos no reconocían ya otro placer que el sabor a madera y cereza, tan distinto de otros sabores de antaño. De aquellos en que una copa de buen vino servía de colofón del amor o preparación a él. Nos tomamos el último sorbo y, muy despacio, sin dejar de mirarnos, él acarició mi mano. Yo, conteniendo el aliento, dejé mi copa en la mesa y me alejé de su lado.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Mis amaneceres

Cada nuevo amanecer se encarga de que mis sueños despeguen de forma escalonada hacia los confines de la noche pasada sin esperar al sonido de la alarma del dichoso despertador...Hace tiempo que no suena, no le dejo. A veces espero a que lo haga solo por el placer de oír la musiquilla nueva,  relajante pero tan repetitiva que obliga a moverte para pararla.Pues eso. Abro los ojos y, lo primero que me viene a la mente es " ¿ por qué estoy despierta? Aun no es la hora..."  Y espero  y me desespero sintiéndome agredida en mi derecho al descanso programado y necesario, según yo...pero debe haber algo en mi interior que se cree con el poder de decidir otra cosa. Ya puestos, hasta me está gustando la situación. Abro y cierro los ojos. Observo la ventana, a veces con las cortinas echadas, otras sin ellas. Es así como más me gusta. Si aun hay estrellas, las sigo con la mirada tratando de contarlas, con lo cual, indefectiblemente me vienen recuerdos de mi infancia: mis padres, hermanos,...Cuando no las hay, me sumerjo en las sombras de la noche caminando hacia la luz, enredadas en los tímidos naranjas, grises, azules,  etc.,  de un sol que se está haciendo un hueco firme, tenaz y poderoso. Ellas  hacen que mi mente añore aquellos días en que madrugábamos para ir a pasar el día en la playa, por ejemplo. O las excursiones desde el alba a la finca de los tíos. O, simplemente, para salir antes al colegio ( más para ver a las amigas que por el deseo de aprender).
 El mayor placer, de todas formas, sigue siendo el despertar con la luz de una luna grande, plena, acariciando mi rostro. A veces hasta siento que ha sido ella la que ha suspendido mi sueño y veo cómo me guiña un ojo y sonríe, pícara y juguetona. Es entonces cuando mi mente se desborda como un manantial caudaloso que luego transcurre sereno y firme, eligiendo y sorteando los obstáculos hasta llegar al delta. Es en ese pequeño espacio de mi tiempo en que éste es verdaderamente mío. Lo es, porque en él almaceno todo lo que me importa. Y todo lo que me importa sigue siendo " los y lo"  que me rodea y el deseo de que cada nuevo amanecer siga cumpliendo su cometido: seguir amaneciendo.
         

martes, 20 de agosto de 2013

Celos

 Sin comerlo ni beberlo, me encontré con un lío espantoso en el que la protagonista principal era yo. No lo busqué, pero allí estaba: asombrada ante lo que se me venía encima y expectante por ver cómo se desenvolvería tal galimatías.
 Por una parte, mi pareja recogía del suelo la bolsa con magdalenas que acababa de comprar para el desayuno del día siguiente, al mismo tiempo que tiraba de la soga donde hacía muy poco se encontraba unida al collar que rodeaba el pescuezo de mi Bolero, un gran danés enorme color chocolate...bueno, el color no importa, claro...Bolero, correteando como un poseso a mi alrededor...y alrededor de otros transeúntes cuyos alaridos sobrepasaban en decibelios a los ladridos de mi perrito. Un policía de tráfico, el único - por el momento - que se encontraba por allí, procurando calmar los ánimos con unas pitadas intensas; una señora que intentaba darme alcance extendiendo sus brazos y gritando aun más desquiciada que el resto y...no recuerdo qué más. Lo de siempre, me imagino. Chiquillos riendo, señores y señoras mayores moviendo las cabezas hacia los lados, o asustados, o dando consejos que nadie oía. ¿ Qué había hecho yo ?. Pues no se me había ocurrido otra cosa que acercarme a acariciar y tomar en brazos al diminuto e histérico ( todo hay que decirlo ) yorkshire de una vecina que nos encontramos al salir Joaquín y yo de la panadería, después de comprar las dichosas magdalenas. El perrito, al oír mi voz que le decía:  "mira qué cositaaaaa", y sentir mis dedos cosquilleando su coletita con lacito violeta que llevaba en su cabecita - en un intento de que se le vieran los ojos, creo - dio tal chillido al mismo tiempo que un conato de morder mi nariz que, al huir de dichos actos tan agresivos, no se me ocurre nada más acertado que lanzar a la fiera al aire. Bolero que a todas estas se mostraba más  y más celoso ( por decir algo ),ante la sorpresa de mi marido, desprevenido el pobre, zafó, no sabemos cómo,-pensamos que una " Otelada" suprema- su soga del collar e intentó alcanzar al perrillo antes que yo. No lo hizo, pero no cejaba en su empeño y fue cuando se organizó lo que acabo de relatar mientras me encuentro sentada en un banco duro y feo de la comisaría de nuestro distrito; con mi vecina y su estúpida fiera mirándome y enseñándome los dientecillos, su lazo violeta desparramado entre donde se suponía que estaban sus ojos. Mi marido, junto con el guardia, ante un mostrador  tras el que se encontraba otro señor uniformado mirándolos con cara de algo de mala uva - no entiendo por qué - y entre ambos una bolsa que hacía ya...no sé, mucho tiempo, estaba bastante abultada de unas magdalenas exquisitas ¡ y que vete tú a saber la de en cuántas migas se habían convertido...!
¿ Cómo se resolvió el entuerto ?. ¡Pues con dinero, claro! Daños y perjuicios a la dueña del "Yorky". Escándalo en la vía pública. Pago de roturas de vestidos, por las rasgaduras de Bolero en los mismos - entre los que entraba el uniforme del guardia-.Multa de doscientos euros por llevar al gran danés sin correa... "¡ Que no, que se soltó!" ¡Nada! Pago del permiso para poder sacar al pobre Bolero de la perrera municipal. Sí, porque a alguien se le ocurrió la maravillosa idea de llamar a la protectora de animales  y cuando llegaron no pudieron hacer otra cosa que disparar a mi "niño" un dardo que lo adormeció de inmediato y terminamos donde terminamos.
  Bolero estuvo tranquilito un par de días. Solo se le alzaban las orejas y el rabo cuando sentía bajar o subir a mi vecina por las escaleras. ¡Y no vean lo que le molestó verse con el collar tan lindo que nos obligaron a ponerle!
 Mi marido, solo me mira. El entrecejo cada vez más fruncido. Yo sé que me culpa de lo que pasó. ¡Ya se le quitará !  Yo estoy como siempre. Con algo menos de dinero, por los dichosos pagos mas el collarcito de Bolero y, cambiando los hábitos en pro de la buena vecindad, salgo con Bolero por las noches, cuando sé que mi vecino "Yorky" ya no saldrá. Digo "salgo" porque mi querido Joaquín se niega a salir con el perro y conmigo: o él o yo y, con lo que me gustan los animales, me estoy acostumbrando a no acariciar a ninguno, vaya sola o acompañada, por si las moscas...¡que también son animales, por cierto!

jueves, 15 de agosto de 2013

Luchas y riesgos.


                                                      

  Sus ojos recorrían la árida tierra, maravillados de su color oscuro y de su aspecto reseco...A lo lejos, las montañas pobladas de vegetación  ofrecían un contraste que no entendía...Una sombra se interpuso entre lo que veía y lo que sentía... y le hizo entender..."Pisadas de sangre que dejó el color perenne en mi tierra y que se desplazaron a las montañas en busca de esperanza, dejando establecidas para siempre la diferencia entre la realidad dolorosa de mi gente, de mi raza, a través de los siglos...de los tiempos...del olvido..."  Tomó un puñado de tierra en sus manos. La olió profundamente. La esparció ante sus ojos y, a través de ella, vio el futuro que tenía ante sí: Batalla. Retos. Fuerza.

  Sin volver a pensar más, alzó el hatillo de escuálidas varas, llamó a gritos a su vieja cabra Akuu  y, mirando hacia las verdes montañas, continuó su pastoreo, antes siempre estéril y ahora con un atisbo de ilusión que, durara lo que durara, sería su compañera en la lucha por vivir. 

  Las luces del amanecer comenzaron a danzar ante sus ilusionados ojos, tan negros y brillantes como la noche que se alejaba, y pensó que debía regresar. Sus piernas delgadas y saltarinas pedían a grandes saltos más velocidad. ¡Tenía que hablar con sus padres! Midwata  sabía que sería difícil, pero no tenía por qué ser imposible. Akuu la seguía con esa mirada de extrañeza y consternación que ponen los animales cuando las cosas no son las normales...Midwata quería pedir a su padre que la acompañara a la escuela de las monjas y tenía que ser ¡ya! Sor Mariana se marchaba a Canarias por un tiempo. La distancia entre Senegal  y las islas no era tanta, ¿verdad? .  Podría irse con la monja. Terminar sus estudios y hacer otros superiores y que sirvieran para acercar el verdor de las montañas de la esperanza a la tierra roja y caliente. Estudios que hicieran brotar de esa tierra resquebrajada, que es la suya, unos árboles preciosos creadores de esperanza a su pueblo. Ese pueblo que luchaba sin ayuda,  pero siempre alegre...

  Los doce años de Midwata  quedaron expuestos a la impotencia al llegar ante la puerta de su casa...Su padre salía en ese momento. La miró como se mira  una piedra que interrumpe el paso y, alzando la vista a un vacío infinito, le dice:

 -Desde hoy ya no habrá escuela, Midwata.  Más tarde, el hombre que será tu esposo, vendrá a verte.

   La niña no puede hablar mientras observa a su padre, el cual se va sin mirarla.

   Cuando puede reaccionar, se agacha lentamente y, tomando un puñado de tierra entre  sus manos, la mira; vuelve el rostro a las cada vez más lejanas montañas; suspira y, sin conocer  la palabra, comprende el significado de "quimera".

  Al volver sus ojos asustados a la casa, su madre la está mirando. Sus ojos muestran la tristeza, que no es más que el reflejo de los ojos de su hija. Acercándose, la incorpora y, sin dejar de mirarla, le dice en voz baja, pero intensa:

 -¡Vete! ¡Que no te encuentren!

  Le pone en las manos un trapo y, abrazando el cuerpo frágil pero fuerte de la hija, la empuja...

 -Ve con sor Mariana...Ella sabe...¡¡Corre!! ¡No tengas miedo...!

  La niña, sus ojos dos ríos oscuros, se va...Sus pies comienzan a saber por qué es la tierra tan roja. Por qué tiñe el dolor. Sabe que volverá. Vivirá con la ilusión de volver. De dar algo de lo que quiera que encuentre en algún lugar más amable y comprensivo.

  Cuando llega a la vista de la escuela, comienza a frenar su carrera y, parándose de golpe, mira la triste tela que le ha dado su madre...Es un envoltorio burdo y sucio, dentro del cual hay una pequeña y brillante piedra verde, tan brillante que, por un momento, cree ver el sol en sus manos. Comprende. Es el tesoro de su madre. Aquello que con tanto celo guardaba desde que fuera con otras mujeres del pueblo a recoger agua, cuando la sequía del verano pasado.

  Midwata, suspirando fuertemente, elevó el rostro y, decidida, entró en la escuela. Buscó a la monja, que en ese momento se despedía de sus compañeras y alumnos. Se miraron. Entonces, la religiosa, haciéndose la señal de la cruz, tomó  a la niña de la mano y la empujó hacia el coche que las acercaría al aeropuerto.

 
Midwata no lo supo en esos instantes. ¡Todo lo veía ahora tan fácil! Sor Mariana tenía en su bolso unos documentos que hablaban de una niña enferma a la que trasladaba a Canarias  para ser atendida por los médicos de un renombrado hospital...Dichos documentos, aunque  llevaban la firma de la madre de la niña, no  lograban mitigar  el temor de la ilegalidad del acto que iba a llevar a cabo. Aun así, la buena mujer tenía muy claro que la legalidad y los sentimientos no solían llevarse bien y que el Señor, Dios, en su infinita bondad y sabiduría, no iba a permitir que, en los tiempos que corren, se siguiera atropellando al ser humano. No, si ella podía evitarlo. Ella se convertiría en   valedora para con esa niña. Conocía a los doctores que se hacían cargo de niños y niñas necesitados de un remedio inmediato, urgente, vital …Este caso también era vital. Era un caso de humanidad y Sor Mariana era humana; era decidida y, algo en la mirada angustiada de la niña la abocaban sin remisión a luchar por ella. Por su sacrificada madre. Por las generaciones venideras cuando ya la monja no estuviera.

  Cuando, después de los trámites aeroportuarios se llevaron a cabo sin ningún tipo de problemas y las dos, la niña y la monja , se vieron sentadas en el avión, se miraron y, muy nerviosas, se sonrieron. Ni una palabra entre ambas. Todo estaba dicho. Midwata, ya sobrevolando el paisaje, a ratos el mar, a ratos verde y siempre el suelo rojizo, recordó desolada no haberse despedido de Akuu; no haber dado un beso a su madre; no haber mirado hacia atrás…Entonces, mirándose la mano completamente cerrada en el paño que aun seguía apretando, observó  que éste estaba manchado de sangre y se asustó. Al comprobar de dónde procedía, vio que no. No era sangre de su cuerpo. Era tierra. La que se había quedado en sus manos cuando, aun sin ella y él saberlo se despedía de su padre. Llevándose el paño a su boca, aspira el olor y promete volver. Promete luchar. Promete no olvidar. Cuando vuelve a mirar hacia su tierra, allá abajo, tan lejos, ya no la ve. Solo una ligera y finísima línea roja. Cierra sus ojos y aprieta, con la izquierda, la piedra salvadora. Con la derecha, su pasado, su presente y, por encima de todo, su futuro. El de su gente. El de su tierra.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Miedos irracionales



  Por fin,  su marido la convenció, después de muchos años, a hacer con él ese viaje a Senegal que tantas veces le había pedido. Cuando el avión aterriza y, expectante y nerviosa pisa  por primera vez suelo africano, la primera impresión es  de  sorpresa. El cielo, de un azul increíblemente brillante, límpido, contrasta con la vegetación que se extiende ante su vista…Los olores, mezcla de combustible y especias, entran por su nariz causándole una sensación incómoda pero atrayente a la vez.  El marido la observa, pendiente de sus reacciones y dispuesto a tranquilizar las mismas. Un nativo se acerca y, solícito, con una educación exquisita, le dice: -“Excuse, señora. Bienvenida a mi tierra. Permita que le lleve el equipaje”. Instintivamente, la mujer retira su exigua bolsa de viaje y le responde de forma un tanto adusta: - “No hace falta, gracias”.
   El hombre la mira a los ojos y, sin hacer caso, le coge la bolsa, sonríe y, con una alegría contagiosa comienza a andar hacia la parada de taxis que les trasladaría al hotel contratado. El marido, como si nada, comenta con el nativo el clima, los horarios de los barcos de recreo, excursiones, etc…Subieron a uno de los taxis. El conductor tararea una melodía moderna. La mujer se va  tranquilizando  al contemplar lo que van viendo sus ojos. Gente, sobre todo niños,  saludan  agitando sus manos y sonriendo. Al bajar del taxi y ver  la expresión de felicidad del marido, piensa que todo está  en orden. Respira  profundamente. Esta vez,  la  mezcla de olores trae sensaciones serenas. Supo que estaba donde debía estar.
 

EXPLICACIÓN A ESTE MI Y DE USTEDES, NUEVO BLOG

 ¡Hola! He querido dar vida a otro blog con la idea de aunar y/ o separar mis poemas de los relatos que, buenos, malos, regulares, cada día me hacen sentir que debo darles un lugar, a ellos y a mis poesías.
 Comienzo con estos tres y, poco a poco iré recabando otros que se encuentran en "Compartiendo  sentimientos".  Los comentarios, si se desean ver los que ya estaban, se verán, solo que pasarán a verse en el blog anterior, hasta que me vea capaz de arreglar el tema.
  Espero y deseo verles dando un paseo por "Solo prosa: imaginación y realidades".
   Gracias.

jueves, 8 de agosto de 2013

LA CERTEZA ( Tercer y último microrrelato con el lema "Desde el andén)


  Después de la frugal cena, cansada y arrastrando sus doloridos pies, se dirige a la terraza. La vieja mecedora la espera, como siempre, silenciosa y acogedora. Se ha logrado crear una  perfecta complicidad entre ellas. Acomodándose con algo de trabajo en su querida compañera, pasa una mano por su pelo, oteando al tiempo el horizonte de la estrecha calle que se extiende ante su vista. Suspira intensamente. Comienza la rutina que cada día espera con ansia y culmina después de cenar.
 El expreso de las veinte treinta horas ha de hacer su aparición dentro de un rato. Desde su andén particular está preparada para que sus alas, después de tanto tiempo, puedan desplegarse y abrazar a su querida hija.
- ¡Seguro que es hoy!  (Ese pálpito, viejo conocido de tantos años).
  En la lejanía suena el traqueteo del tren. La mujer, triste y resignadamente, se incorpora. Acaricia a su compañera y sonríe.
 -  Otra  vez  – disculpa temblorosa- se le ha vuelto a hacer tarde. Este ya es el de las once…Mañana será el día. Lo sé. 
 Encorvada, cierra su andén particular y entra de nuevo en el infinito espacio de su soledad.
- “Lo sé”- susurra-.

 Este microrrelato  es el presentado a concurso "Cuentos desde el andén".

miércoles, 7 de agosto de 2013

Juntos. (Segundo microrrelato con el lema "desde el andén).


 No quería ir, pero…"Será la última vez"- se dijo-.
Mucho tiempo atrás,  el solo hecho de prepararse para acudir a la estación del tren de cercanías y esperar la llegada de los veraneantes, hacía que su corazón se desbocara. Sobre todo, comodidad. La espera era larga y en el andén pedregoso sería inapropiada otra vestimenta.
  Él llegaba siempre con aquella sonrisa radiante. La miraba de soslayo y seguía su camino sin prestarle más atención. ¡Un día quiso Dios que hasta le guiñara un ojo! Suficiente alimento de esperanzas en sus ilusiones.
  También un día,  otro verano más tarde, él  volvió a guiñarle un ojo… ¡esta vez dando al traste con sus anhelos! ¡Abrazaba a una hermosa, elegante y divertida joven! En sus dedos enredados, dorados reflejos de compromiso.Ella, observándole, caminó desde el andén hacia su soledad. El corazón encogido de por vida.
  Hoy ha vuelto. Después de tanto tiempo, él regresa de nuevo. Esta vez para siempre. Ella está, como antaño, esperando en el andén. Pero solo le verá en su urna. La porta, muy triste,   ” la otra ”. La de verdad.
  Ese día, Dios quiso que él, ¡por fin! , se quedara para siempre con ella.

sábado, 3 de agosto de 2013

SERIE DE TRES MICRORRELATOS. CON EL LEMA : " DESDE EL ANDÉN"

                                                        Miradas
 

Cada día sin faltar ni uno, sobre las cuatro de la tarde aproximadamente, mi tío dirigía sus pasos a la estación del tren de cercanías del pueblo: lluvia, viento, sol…No le importaba en absoluto. Sus pasos y su mirada solo tenían una meta: llegar para, situado en su lugar favorito, comenzar a observar y esperar con la ilusión por testigo.

 Sonreía a las muchachas, bonitas o no; regañaba con la mente y el entrecejo fruncido a los gamberros que molestaban a los viajeros; ayudaba con la mejor de las intenciones a recoger y entregar el equipaje; se emocionaba con las despedidas y palpitaba su corazón  con los recibimientos…

 Todo lo conseguía a fuerza de silencios y miradas. Desde el andén de salidas, donde él se encontraba y elucubraba, no dejaba de observar sin disimulos el de llegadas: ella estaba a punto de aparecer en el expreso de las siete. Lo miraría, como siempre, saludándole con una ligera inclinación de cabeza y una mirada cómplice. Sus ojos, enredados durante segundos, se decían diariamente lo que nunca les dejaron decirse con palabras.

A las ocho, aproximadamente, mi anciano tío se volvía a casa feliz. Otro día más.